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A raíz de la decisión de la Corte
Suprema en el caso Roe vs. Wade en 1973, la cual legalizó el aborto
en todos los Estados, el fallecido pastor de la Parroquia St.
Michael en Sage Road, Rev. Monseñor John Perusina, puso un aviso en
el frente de la rectoría que decía: “si usted decide tener a su bebé,
esta parroquia la ayudará en todo lo posible”. El aviso original
todavía está en pie.
Este fue el comienzo del Proyecto Gabriel. En
1990, Cathy McConn de la Parroquia St. Cecilia y su amigo Rex Moses
de Corpus Christi, vieron el aviso y se desarrolló el Proyecto
Gabriel por todas las diócesis de Galveston-Houston y Corpus
Christi.
El Proyecto Gabriel es la intervención de embarazos en crisis basada
en la parroquia y dentro del marco de la Iglesia Católica. A través
de la parroquia que actúa como Buen Samaritano, la Mamá recibe el
amor, cuidado y apoyo espiritual, material y emocional que necesita
durante su embarazo.
La comunidad
parroquial responde a la Mamá con amor incondicional. Un “Cartel de
Vida” se coloca el frente de la iglesia, ofreciendo ayuda a mujeres
embarazadas. El responsable del contacto continuo con Mamá a través
y más allá de su embarazo es el Angel Gabriel , un mentor entrenado.
El Proyecto Gabriel es la
manifestación del amor de Dios a las mujeres que experimentan un
embarazo en crisis. Este amor es testimonio del amor infinito y
reparador de Dios. El Proyecto Gabriel es la obra del Espíritu
Santo, que evangeliza y educa a través del cuidado pastoral.
El Proyecto Gabriel trabaja en colaboración con
otros Apostolados y Ministerios en la Parroquia y dentro de la
Diócesis. Una vez que la Mamá conoce a su Angel, termina su crisis,
aunque no sus problemas. Tomará un tiempo ayudar a la Mamá a superar
sus dificultades.
El Proyecto Gabriel no es un servicio de
emergencia. Las emergencias deben referirse directamente a la sala
de emergencias local o a la policía.
El Proyecto Gabriel está fundamentado en la
oración y busca la guía del Espíritu Santo. El regalo más importante
que podemos ofrecer a la Mamá es el regalo de Cristo Nuestro Señor.
Rezar siempre con ella y por ella. Darle a conocer cuán valiosos a
los ojos del Señor son ella y su bebé por nacer. Recordemos que si
el Angel no tiene una gran fe y una relación estrecha con Dios, le
será difícil compartirla con otra persona. No podemos compartir lo
que no tenemos.
Nos motivan el amor y la misericordia por la
mujer. Si la amamos como la ama Cristo, viendo a Cristo en ella,
estaremos sirviendo a su hijo por nacer de la misma manera. No
seremos nunca manipuladores o duros en nuestra conversación. El
Angel siempre dará buena información, guía amorosa y sugerencias. La
Mamá tomará las decisiones importantes que la afecten a ella y a la
vida de su hijo, y ella será quien viva con las consecuencias. La
animaremos a que escoja un futuro de vida y amor para ella y su bebé
sin nunca coaccionarla.
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